Hoy, sábado 27 de diciembre, Patricia (44) partió al encuentro del Señor y ha comenzado su eternidad en Su presencia.
Fue una mujer de fe y perseverancia, una mujer que supo contener y abrazar a niños y niñas, haciendo de su hogar —junto a su esposo e hija— un verdadero espacio de amor y contención.
A pesar del dolor y la congoja, te recordaremos por tu fortaleza, por tu sonrisa y por esas carcajadas tan inconfundibles.
Tu amor por el prójimo, tu amor por el Señor y tu entrega a tu familia dejan una huella imborrable.
Se fue una amiga. Patricia Gracias, por tanto.
Pero su luz, su ejemplo y su amor permanecerán por siempre en nuestros corazones.



